jueves, 5 de noviembre de 2026

Los nombres más puestos en España


atardecer

Según los últimos datos actualizados del Instituto Nacional de Estadística (INE), se consolida la tendencia de volver a poner nombres tradicionales a los recién nacidos en España. Después de algunas épocas de imponerse los nombres importados de otros idiomas o de escoger nombres modernos e, incluso, inventados, las cifras del último año del que se tienen datos oficiales, 2024, revelan que nueve de los diez primeros nombres de niños puestos en España son antropónimos tradicionales y, en el caso de las niñas, este número podría hacer pleno y llegar a diez de diez, dependiendo de la interpretación que le demos al antropónimo Mía o Mia.

El antropónimo masculino preferido por los españoles en 2024 fue el de Mateo que, aunque de origen hebreo, Mattityahu, nos ha llegado a través del latino Matthaeus. Hugo, de origen germánico, es el segundo en la lista. El podio lo completa Martín, que procede del latín, Martinus. El siguiente en la lista es Leo, que significa “león” y que también emana del latín. En mitad de la tabla encontramos a Manuel, de origen hebreo, Immanu-El (עִמָּנוּאֵל). Luego viene Lucas, de etimología latina, Lucius o Lucanus. Su versión femenina es Lucía. En séptima posición está Pablo, de etimología latina, Paulus, y cuya expansión mundial fue gracias a san Pablo de Tarso. A continuación nos encontramos con Alejandro, que proviene del latín Alexandros y este, a su vez, del griego Αλέξανδρος. En novena posición está Enzo, antropónimo de origen italiano que deriva de la adaptación del diminutivo alemán de Heinz, hipocorístico de Heinrich. Finalmente, en el puesto número 10 aparece Álvaro, que deriva del Álvar del castellano antiguo y que, mayoritariamente, se considera que tiene un origen germánico, Alwar o Allawar.

Analicemos ahora los antropónimos femeninos. El top ten de la lista lo encabeza Sofía, del griego Σοφία (Sophía). Le sigue Lucía que, como hemos visto, es la forma femenina de Lucas, que procede del latín, Lucius o Lucanus. En tercera posición está Martina, forma femenina de Martín, del latín Martinus. A continuación nos encontramos con un clásico, María. Se trata de un antropónimo cuyo origen se debate en diversas teorías aunque, mayoritariamente, se considera que procede del hebreo מִרְיָם (Miryam) y que llegó al español a través del latino Maria que, a su vez, derivaba del griego Μαριάμ (Mariám) o Μαρία (María) y, este, del hebreo מִרְיָם (Miryām). El cuarto puesto es para Vega, del latino Vica o Vicus y, estos, de una lengua prerromana celta o vascona, baika. Seguidamente está Julia, que deriva de la Iulia latina, que era la forma femenina de Iulius. En séptimo lugar encontramos el nombre de Olivia, antropónimo de origen latino derivado de la palabra oliva. Valeria ocupa el octavo puesto y proviene de la forma femenina Valeria, de Valerius y, este, del verbo valere (“ser fuerte”, “tener salud”). Llegamos ahora al antropónimo que presenta mayor controversia, Mía. En la página del INE, sorpresivamente, todos los nombres aparecen escritos en mayúsculas y sin tildes. Ya sea Mía o Mia, este antropónimo es de origen hebreo y bíblico y comenzó siendo una variante cariñosa de María o de Miriam (del hebreo Miryam). Mía o Mia también podría tener un origen latino e italiano, Mia. Además, también podría ser un hipocorístico de nombres como Emilia, Micaela o Amelia. El Mia de las lenguas escandinavas y germánicas proviene exactamente igual que el Mía español por lo que, para saber si el noveno nombre de chica más puesto en España en 2024 lo es por influencia anglosajona o latina, deberíamos conocer si lleva o no lleva acento gráfico. Finalmente, en el número diez está Emma. Este antropónimo es de origen germánico, Ermin, Ermen o Irmin, y también funciona como diminutivo de nombres germánicos como Ermenilda, Ermelinda (Hermelinda, Ermelinda) o Ermintrude (Ermentruda, Ermentrudis).