martes, 4 de agosto de 2026

Sin mantel, sin sobremesa y sin pausas: la ética del plato compartido en Burkina Faso

burkina faso
Parece que la gente está seria,
pero estaban a punto de estallar en una carcajada.

No hay mesa, no hay sobremesa y nadie se entretiene en filigranas. Aquí la comida no es un ritual para socializar; es una pausa rápida y funcional entre el ruido de las máquinas manuales de coser, retazos de tela y el movimiento de cortinas para evitar el contacto directo con el sol de mediodía.


Sin embargo, en esa aparente prisa hay una regla no escrita: todos estamos invitados a comer. Alrededor de un barreño de arroz con trozos de pescado se disponen mujeres, hombres y niños. De manera cortés, en el balde se colocan dos cucharas por si alguien quiere hacer uso de ellas -sobre todo pensando en los extranjeros-, pero solo una o dos personas se sirvieron de los cubiertos, el resto estábamos ya mimetizados con la idiosincrasia de la comunidad local. Las manos de trabajadoras, niños y voluntarios se concentran en un barreño que hace las veces de fuente y de plato. Los comensales, dispuestos alrededor de la palangana con el maná, intercambian miradas, comentarios y risas mientras se alimentan utilizando la mano derecha. A los niños pequeños también se les da la comida con las manos. A pesar de que es la manera más connatural de comer, requiere su praxis –si no se está habituado– para remedar a los cubiertos y no perder ni pizca de alimento.


La comida a veces la paga una, a veces la paga otro, e incluso a medias, pero el plato es siempre de todos. Da igual si estás de paso o si llevas años allí; si estás presente cuando el barreño se pone o está en el suelo, te puedes sumar a la comida sin mayor problema.


gastronomía burkina faso
Arroz bien condimentado con trozos de pescado salteados.

A lo largo de tu vida te vas formando, te entrenan para observar los detalles, pero la convivencia en el terreno te enseña a quitarte los prejuicios. No hace falta un restaurante ni una gran vajilla para entender la generosidad. Se entiende al primer bocado, compartiendo espacio y comida en el suelo, entre risas espontáneas que saltan sin planificarlo.


Comer del mismo recipiente no siempre es una necesidad logística, sino que es una forma de hacer comunidad. Una lección diaria de sencillez donde lo importante no es cómo se sirve la mesa, sino que nadie se quede fuera de ella.


A medida que se va terminando de comer, cada cual reemprende su actividad, pasa a otra tarea o, simplemente, se estira en el suelo para hacer una siesta –comprobamos que el sesteo no es exclusivo de España–.


El momento de las largas charlas se hace después de acabar el trabajo, mientras se reposa, normalmente en el suelo de los porches y patios de las casas, o al dar inicio la tarde-noche, cuando los hombres se reúnen en la calle alrededor de una tetera delante de alguna de sus casas. El ritual del té puede durar horas y mientras tanto se charla sin prisa sobre cualquier asunto mientras, en muchas ocasiones, se presta igualmente atención al teléfono móvil.

viernes, 26 de junio de 2026

La "patria de los hombres íntegros"


Bodegón sobre una mesa de madera que muestra un mapa antiguo de Burkina Faso con anotaciones lingüísticas, un libro abierto titulado «LITERATURA Y VIAJE» bajo una lupa de bronce, y un cuaderno envejecido con la inscripción manuscrita «La patrie des homes intègres», junto a una pequeña avioneta de juguete y una pluma estilográfica.

Patria de los hombres íntegros es la traducción, más o menos literal, de Burkina Faso. Este país del África occidental adoptó su nombre el 4 de agosto de 1984, cuando su gobernante autócrata Thomas Sankara cambió oficialmente la denominación colonial del país, Alto Volta, por la de Burkina Faso.

El término está compuesto por dos palabras de las dos lenguas autóctonas más habladas y extendidas del país con la finalidad de cohesión nacional. La palabra burkina proviene del mossi (mooré), mientras que faso procede del diula (yulá). La primera significa persona u hombre íntegro, honesto, orgulloso, recto, persona de honor, incorruptible (referido a alguien que no se deja corromper), hombres íntegros o comunidad de personas honestas. La segunda significa patria, casa del padre, casa paterna, país, territorio, tierra natal. Así, la palabra compuesta toponímica resultante, Burkina Faso, significa Patria de los hombres íntegros (haciendo un uso androcéntrico o genérico de la palabra burkina [personas]).

Pero lo más curioso y sorprendente lingüísticamente es el uso que se hace del gentilicio y que introdujo también Thomas Sankara. Se trata del sufijo plural -, el cual proviene de una tercera lengua, el fula (fulani, fulfulde), y significa hijos de, personas de, habitantes de, hombres/mujeres. La introducción de este elemento se hizo por dos motivos: uno, por integrar a una tercera lengua usada por otra de las principales identidades del país y, segundo, para tener una traducción literal de hombres y mujeres íntegros. Así pues, burkinabé significa, literalmente, hombres y mujeres íntegros y se traduciría como habitante de la patria de los hombres íntegros, hijo/a de la patria de los hombres íntegros. Dejando atrás la textualidad de la palabra, burkinabé significa habitante de Burkina Faso. Eso sí, en español, y también en aragonés, el gentilicio es burkinés (masc.) y burkinesa (fem.) a pesar de que, frecuentemente, también se usa burkinabé; en catalán se usa burkinès (masc.) y burkinesa (fem.) a pesar de que el Institut d’Estudis Catalans solo reconoce como oficial la forma única de Burkina Faso.

Un mapa de 66 lenguas

En este país africano se hablan, al menos, un total de 66 lenguas autóctonas, según lo recoge el Ethnologue: Languages of the World. Además de estos idiomas nativos también se hablan cuatro alóctonos: francés (considerada una lengua de trabajo); inglés (considerada una lengua de trabajo); árabe (se utiliza principalmente en el ámbito religioso musulmán) y español (lo sabe menos del 0,5% de la población total, pero se trata de un segundo idioma extranjero que eligen muchos estudiantes en la escuela secundaria y en la universidad). Las lenguas oficiales del Estado son el mooré, diula y fula (conjuntamente con el bissa en algunas disposiciones territoriales). Las más habladas y extendidas en el país son el mooré (lo habla, aproximadamente, el 50% de la población); diula (a pesar de que como lengua nativa solo la tiene entre el 1% y el 3% de los burkineses, realmente funciona como la gran lengua comercial en la zona oeste del país, por lo que mucha población la ha adoptado como segundo idioma); fula (hablado por entre el 8% y el 9,4% de los habitantes) y el bissa (entre el 3,3% y el 3,56% según el censo nativo). El francés lo sabe hablar entre el 23% y el 24,5% de la población burkinesa, según la Organización Internacional de la Francofonía (OIF), sobre todo en las zonas urbanas.


El puente de la palabra y el tiempo elástico


Esta densidad cultural transforma la experiencia del viaje en una inmersión filosófica. Ryszard Kapuściński (1932-2007), historiador, periodista, escritor y uno de los corresponsales más destacados del siglo XX, aseveró que “Nada tiende un puente entre las personas en África de forma más rápida que una risa compartida” (Ébano, 1998) refiriéndose a mercados de lugares como la capital burkinesa, Uagadugú. Kapuściński, quien viajó a través del Alto Volta (Burkina Faso) principalmente en las décadas de 1960 y 1970, fue corresponsal de la Agencia de Prensa Polaca (PAP, Polska Agencja Prasowa) y pasó muchos años recorriendo el continente africano, de manera intermitente, entre 1957 y 1994.

Este políglota polaco, considerado, a menudo, por los periodistas como santo patrón de los corresponsales y reporteros internacionales (el patrono oficial de los periodistas y escritores es San Francisco de Sales), consideraba que “el europeo está convencido de que el tiempo funciona independientemente del hombre, de que existe por sí mismo [...] El africano ve la cosa de manera totalmente distinta. Para él, el tiempo es una categoría mucho más elástica, abierta, fluida y subjetiva. Es el hombre el que influye en las dimensiones del tiempo, en su curso y en su conducta (el hombre entendido, está claro, como ser provisto de fuerza, con la ayuda de los antepasados y de Dios). El tiempo es, incluso, algo que el hombre puede crear”. Ébano (1998).

Nos salva el lenguaje de los gestos, las mímicas de las caras, las sonrisas

Asimismo, refiriéndose a Ghana, primer país africano que pisó Kapuściński y, concerniendo al tema lingüístico, escribió que “Al principio, entre un africano y yo se yergue una barrera difícil de superar: no es la de la raza, sino la de la lengua. El conocimiento del inglés por parte de los habitantes de un poblado del interior suele ser nulo, y el de mi dialecto fanti lo es más todavía. Nos salva el lenguaje de los gestos, las mímicas de las caras, las sonrisas. El hombre de aquí sabe sonreír con gran belleza, una sonrisa que desarma, que transmite amistad y paz”. Ébano (1998). Aunque biológica y científicamente está claro que no existen las razas humanas, sino que todas las personas conformamos una sola especie o raza humana (la variación genética entre cualquier persona del mundo es de apenas un 0.01%), el contraste entre etnias es algo significativo, sobre todo cuando se trata de poblaciones humanas separadas en lo lingüístico, cultural y geográfico. Este contraste no es, en absoluto, algo negativo, más bien lo contrario, se trata de unas diferencias que nos enriquecen a todos y que fascinan a todo viajero, aventurero, cooperante o voluntario que se precie.

martes, 23 de junio de 2026

Cerrando etapas, abriendo fronteras



A veces, el silencio no significa estancamiento, sino preparación. Tras diez meses de desconexión en este espacio, he estado concentrado en cerrar frentes, reorganizar prioridades y tomar decisiones clave para mi futuro. Durante este tiempo, he seguido canalizando mi compromiso social a través de Protección Civil, una experiencia que mantiene conectada la acción comunitaria. Sin embargo, he decidido abrir una nueva frontera y retomar mi participación en proyectos de cooperación internacional centrados en el apoyo a las personas más vulnerables.

Esta nueva etapa me devuelve a una lid justa y necesaria y me llevará, de nuevo, a colaborar sobre el terreno durante unos meses. Aunque las condiciones del entorno exigirán adaptabilidad y la comunicación no siempre será sencilla, el propósito principal es sumar esfuerzos allí donde el apoyo es más necesario, antes de reincorporarme a mis proyectos profesionales.

Regresar a la cooperación internacional es, en el fondo, una forma de alinear mis valores personales con mi camino profesional. Este paso no significa renunciar a mis causas de siempre; mantengo firme mi compromiso con Aragón y seguiré trabajando por la defensa de la lengua aragonesa así como por los intereses de nuestra comunidad autónoma. Sé que ahora se abre un período de intenso remoce, pero tengo la certeza de que abrir estos lindes es el paso natural hacia una congruente trayectoria vital. Eso no significa renunciar a nada, antes todo lo contrario, se trata de concertar los retos profesionales con el necesario contrato con la ecúmene. 


domingo, 17 de agosto de 2025

“Una lengua es un dialecto con un ejército y una marina”



Publicado en el diario La Comarca (Periódico del Bajo Aragón Histórico) hoy, 17 de agosto de 2025.


Una lengua es un dialecto con un ejército y una marina

¿A qué llamamos lengua y a qué llamamos dialecto? ¿Qué es una modalidad lingüística propia? ¿Y una variedad dialectal? ¿Qué es la lengua materna? ¿Es lo mismo lengua que idioma? ¿A qué nos referimos con el término habla? Si todo estuviera tan claro no existirían tantas expresiones para referirse a la lengua hablada por las diferentes comunidades lingüísticas. De todas las definiciones posibles, me quedo con la que a mediados del siglo pasado dio el lingüista Max Weinreich, quien a su vez la tomó de lo que le dijo un asistente a una de sus conferencias: “Una lengua es un dialecto con un ejército y una marina”. Y es que para que un dialecto se convierta en idioma no se necesita más que voluntad política. Así ha sido siempre. Los vaivenes de la filología, nos guste o no, siempre han sido por motivaciones políticas. Llegados a este punto, considero pertinente recordar al lingüista estadounidense Noam Chomsky, padre de la gramática generativa, profesor emérito de Lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y reconocido con el título de doctor honoris causa por multitud de Universidades, entre las que se encuentran la Universidad de Londres, la Universidad de Chicago, la Universidad de Harvard, la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad Nacional Autónoma de México o la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona. Chomsky, en una entrevista publicada en el diario ABC el 28 de octubre de 1998 y, frente a la pregunta de “¿Qué opina de que en los conflictos lingüísticos opinen los políticos?”, afirmó que “Los científicos no tienen nada que decir sobre esto, tampoco los políticos pero sí el pueblo, que es el que usa el lenguaje”.

También el filólogo Eugen Coșeriu (Eugenio Coseriu), que fue presidente de la Sociedad de Lingüística Románica entre 1980 y 1983, se había expresado ya en unos términos parecidos: “La lengua funciona por y para los hablantes y no por y para los lingüistas”. El que fuera catedrático de la Universidad de Oviedo y miembro de la Real Academia Española y de la Academia de la Llingua Asturiana, Emilio Alarcos, en su discurso de aceptación e investidura como doctor honoris causa por la Universidad de Valencia en 1996, aseveró que Los dueños de las lenguas son sus usuarios y nunca los que desde el poder pretenden encauzarlas, imponerlas o desarraigarlas”. Asimismo, en su exposición, este romanista se refirió a los problemas de los contactos entre lenguas, y afirmó que “Las modalidades contiguas se asemejan. A veces los vecinos procuran exagerar las diferencias entre sí. Otras, algún vecino pretende asimilarse a otro. No hace falta recurrir a ejemplos. Lo sensato será ajustarse a la convivencia. Por ello, repito lo que tantas veces llevo dicho: que hay que dejar que las lenguas sigan el curso que inconscientemente quieran sus hablantes. Y lo que sea sonará”. Incluso Miguel Delibes, según refiere el periodista Juan Cruz, dijo en 2009 que "La lengua nace del pueblo; que vuelva a él, que se funda con él porque el pueblo es el verdadero dueño de la lengua".

Así pues y, en esta coyuntura, ¿quién tiene autoridad para dictaminar que gallego y portugués son una misma lengua? ¿Quién tiene la potestad de negarle dos estándares al noruego? ¿Son el sueco, danés y noruego una misma lengua porque tienen inteligibilidad entre sí? ¿Y el feroés y el islandés? ¿Existen multitud de lenguas chinas porque el país asiático tuvo que optar por el mandarían como lengua franca para que sus ciudadanos pudiesen entenderse? ¿Provenzal y catalán son lenguas distintas? ¿Serbio y croata son una misma lengua o bien son idiomas diferentes? ¿Quiénes pueden decidir sobre el eonaviego? ¿Quién puede sentar cátedra sobre a fala en Extremadura? ¿Es el mirandés un idioma? ¿Bajo alemán y holandés son lenguas diferentes? ¿Checo y eslovaco han sido una misma lengua? Después de todas estas consideraciones, ¿quién puede defender las denominaciones de alemán y bajo alemán y rechazar la de aragonés oriental? ¿Qué criterios se pueden seguir para aceptar las denominaciones de bable para el asturiano o patués para el benasqués y negar el derecho de los hablantes a utilizar el glotónimo de chapurriáu (chapurreat o chapurreao) para referirse a la lengua propia hablada en la zona oriental de Aragón? ¿Quién puede hablar de asturleonés, navarroaragonés e incluso gallegoasturiano pero censurar el uso de aragonés oriental? La lengua es de sus hablantes, no al revés. Y son los hablantes los que deben decidir sobre su propia lengua y, aunque resulte una obviedad, son los hablantes de una lengua los únicos que están legitimados para nominar a esta sin claudicar ante denominaciones exónimas.

Autor: Héctor Castro



 


lunes, 22 de noviembre de 2021

"Más Análisis"

héctor castro

Si disfrutaron del libro El Análisis, no pueden dejar de leer Más Análisis, obra que recoge la columna radiofónica que Héctor Castro ha realizado en Cope Alto Aragón en las temporadas 2019-2020 y 2020-2021.

Música, política, religión, literatura, televisión, cine y un sinfín de curiosidades son lo que los lectores encontrarán en las páginas de este volumen.

Con una péndola radiofónica incisiva y amena el periodista literano desmenuza no solo aspectos de la actualidad sino también elementos intemporales que sorprenderán, incluso, a los leedores más aguerridos.





 


domingo, 21 de noviembre de 2021

Presentación del libro "Historia del Aragón oriental y su lengua"

héctor castro par
                            20-11-2021 - Sede de la comarca del Bajo Aragón (Alcañiz)
héctor castro ariño

héctor castro partido aragonés

héctor castro

alcañiz

historia del aragón oriental y su lengua