lunes, 16 de septiembre de 2019

Siempre Camilo



'El análisis' (lunes, 16 de septiembre de 2019)
'Siempre Camilo''

Cope Alto Aragón (Cope Barbastro) 106.9 FM


Buenos días:

Iniciamos hoy una nueva singladura de El Análisis en Cope Alto Aragón. Así pues, esta sección estrena hoy temporada y los acompañará, de nuevo, cada lunes entre las 7.50 y las 8.00 de la mañana.

Hoy hace 73 años del nacimiento de Camilo Blanes Cortés. Quizá este nombre no les resulte familiar pero, si les digo Camilo Sesto, seguro que todos ustedes trasladarán a su memoria alguna de sus grandes canciones. Como recordarán, el cantante alcoyano falleció el pasado 8 de septiembre, a causa de una insuficiencia renal. 

Camilo Sesto marcó toda una época y se fue reinventando para ofrecer siempre lo mejor de sí. Ha sido uno de los más importantes cantantes y compositores españoles del siglo XX, y fue en los años 70 y 80 cuando el intérprete valenciano vivió sus mayores momentos de gloria. Valenciano, como otros grandes músicos de la talla de Concha Piquer, Nino Bravo, Bruno Lomas, José Manuel Casañ o Carlos Goñi, entre otros.

jueves, 12 de septiembre de 2019

"La adivinanza", por Óscar Longás

Estimados lectores:

Hoy tenemos el honor de contar con la colaboración de Óscar Longás, que nos propone un relato enigmático que lleva por título La adivinanza.


óscar longás ariño
Óscar Longás
A mi querida y paciente prima Blanca y a mi preciosa Alba.


La adivinanza


Unas manos bonitas y delicadas anudaban lentamente los cordones de la zapatilla de una niña. Al fondo, el sol poniente regalaba caricias de oro a un mar inmenso y tranquilo.

Manolo Morán contemplaba divertido la misma escena casi a diario. Debía de ser la chiquilla, pensaba Manolo, la que se anudaba sus propias zapatillas, pero al hacer la lazada final no apretaba lo suficiente, pues sus manitas eran las de una niña de cinco o seis años y como si estuviera medido, al llegar a la altura de su jardín los cordones se desataban. Las había visto en el supermercado y, sin duda, eran vecinas del mismo lugar de veraneo.

La madre y la hija, casi a diario, contemplan la puesta de sol.

Manolo Morán era un soñador, se levantaba aún de noche para ver la salida del sol. Manolo, recostado en su tumbona, admiraba el cielo nocturno imaginando viajes interestelares a otros mundos; mundos donde el ser humano tal vez fuera menos necio y egoísta y, así, tener la oportunidad de redimirse de todos los males que, a su juicio, habían convertido a los humanos en seres mezquinos, brutales e incultos. Después de todo, creía Manolo, tal vez fueran los humanos los únicos extraterrestres del universo.

Manolo Morán se quedó dormido, y un sueño misterioso inundó su mente. ¿Cómo se llamarían? Sí. La madre y la hija, a las que veía casi todos los atardeceres. María, la madre; María, la niña. No. Elena, Mercedes, Ana, Isabel, Carmen. No. Tal vez fueran nombres más actuales. Paula, Estefanía, Carla. Manolo despertó recordando el sueño y, divertido, siguió el juego de la adivinanza. ¿Por qué no?, se dijo. Con un poco de suerte podría escucharlo cuando las viera en el supermercado. La madre podría llamar la atención de la niña despistada en la sección de las chucherías. -Luisa, ven, que vamos a pagar y nos vamos. –Mamá, esa señora rubia se llama igual que tú, Maribel.

Manolo sonrió, recogió la tumbona y comenzó a regar su jardín.


Manolo Morán iba dándole vueltas a su cabeza sobre el curioso juego de adivinanzas que le había inspirado aquel extraño sueño. Su imaginación comenzó a desbocarse cada vez más. Pudiera ser, se dijo, que aquellas dos mujeres, madre e hija, no se detuvieran por casualidad delante de su jardín. Creía recordar que su mirada y la de la mujer habían coincidido en un par de ocasiones y que, esta, amable siempre, había intentado comunicar con él, transmitirle un mensaje. Quizás había leído mi pensamiento, se dijo, sabe de la extraña adivinanza en la que me he embarcado. Tal vez, me estaba transmitiendo ¡sus nombres!

Manolo sacudió la cabeza, para intentar librarse de todas esas majaderías. Ya es suficiente por hoy, Manolo, vete a dormir. Y se acostó.