martes, 21 de mayo de 2019

La locura y la maldad de Auschwitz



'El análisis' (lunes, 20 de mayo de 2019)
'La locura y la maldad de Auschwitz

Cope Alto Aragón (Cope Barbastro) 106.9 FM

Buenos días.

Hoy se cumplen 79 años de la puesta en funcionamiento, por parte de los nazis, del campo de concentración y exterminio de Auschwitz, cerca de la ciudad polaca de Cracovia. El complejo llegó a estar formado por tres campos: uno dedicado principalmente a la administración; otro al trabajo esclavo y un tercero destinado directamente al exterminio de seres humanos. Se calcula que en Auschwitz murieron más de un millón de personas, aproximadamente 1.100.000. El 90% de los asesinados fueron judíos y, como todos saben, por el mero hecho de ser judíos. Pero en ese campo del infierno los nazis también asesinaron a prisioneros políticos del Ejército polaco, intelectuales, homosexuales, miembros de la Resistencia y gitanos, entre otros colectivos.

Se me hace imposible imaginar cómo pudo haber personas capaces de hacer sufrir lo insufrible y capaces de exterminar al prójimo. El Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, más conocido como Partido Nazi, inculcó el odio en millones de personas que no dudaron en seguir unas directrices psicópatas, demenciales y abominables que condujeron a una auténtica locura llena de maldad y que acabó en el asesinato sistemático de aquellos que no pensaban igual y en el genocidio judío, aunque también fueron asesinados cientos de miles de personas discapacitadas, enfermas o que no eran consideradas parte de la raza aria por parte de los nazis. El campo de concentración de Auschwitz entró en funcionamiento el 20 de mayo de 1940 y fue cerrado el 27 de enero de 1945, cuando fue liberado por el Ejército soviético.

Entre las personas que estuvieron concentradas en Auschwitz nos encontramos con Ana Frank, que fue internada allí entre septiembre y octubre de 1944 y, luego, fue trasladada al campo de concentración alemán de Bergen-Belsen, donde murió de tifus en el mes de febrero o marzo de 1945. Otto Frank, padre de Ana, fue uno de los supervivientes de Auschwitz y, en 1947, publicó el diario de su hija Ana, El Diario de Ana Frank. En este campo de concentración también estuvo Maximilian Kolbe, un clérigo franciscano conventual polaco que se ofreció voluntario para morir de hambre en lugar de Franciszek Gajowniczek, este último casado y con hijos. Tras tres semanas de inanición, el 14 de agosto de 1941 Kolbe y otros tres prisioneros fueron asesinados con una inyección de fenol. El 10 de octubre de 1982 Maximilian Kolbe fue declarado santo por el Papa Juan Pablo II.

Es increíble cómo, entre tanta maldad, dolor y sufrimiento, surgen personas tan extremadamente buenas que son capaces de dar su vida por los demás, aun sin conocerlos.

Paradójicamente, el ser humano es capaz de lo mejor pero también de lo peor. Día a día nos referencian noticias de crímenes atroces en todo el mundo. Pero, al mismo tiempo, también somos conocedores de heroicas gestas por parte de todo tipo de personas y condición. Así que quedémonos con milagros como los de Maximilian y no permitamos jamás que se pueda repetir el horror de Auschwitz.

Desde la capital del Somontano, ¡Feliz semana!      


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